“Yo soy tan español como vos, cuando llevamos los de mi raza más de setecientos años viviendo en España nos decís que nos marchemos de Mojácar. Yo no hice nunca armas contra los cristianos, creo justo pues que se nos trate como hermanos, no como enemigos y se nos permita seguir labrando nuestra tierra.  Antes de entregarme como un cobarde, sabré morir como un español.”

Con estas palabras mostraba su postura el alcaide de la Villa de Muxacra (actual Mojácar) ante el avance de la reconquista iniciada por los Reyes Católicos.

Reyes católicos - Mojácar
Créditos: W. Commons

La reconquista del sur de España

Corría el año 1486 cuando Isabel y Fernando ocupaban la vega de Granada, al año siguiente Málaga y un año más tarde las tropas cristianas se trasladan a Almería lanzando sus ataques desde Murcia.

Se cerraba así la frontera marítima que impedía un posible envío de refuerzos llegados de África, y se protegía así la retaguardia cristiana en su avance hacia Granada.

Mojácar por situación y volumen de población constituía un punto estratégico de la región. Poblado desde la Edad de Bronce (aprox. 2000 a.C.) adquirió relevancia comercial y económica durante la ocupación cartaginesa y romana. Con la llegada de los musulmanes pasará a formar parte del Califato de Damasco y posteriormente será dependiente de Córdoba.

Ante el avance de las tropas cristianas en la región, y la inminente conquista por parte de los Reyes Católicos, el 10 de junio de 1488 los alcaides de toda la comarca acuden a rendirse. Pero la ausencia del representante de Mojácar alerta a los cristianos.

Con la intención de evitar el largo asedio a la villa fortificada, los reyes deciden enviar una embajada bajo el mando del capitán de Garcilaso con una invitación a la rendición. 

La leyenda de Alavez, alcaide de Mojácar

Cuenta la leyenda que la reunión entre el cristiano y Alavez, Alcaide de Mojácar, se realizó en la fuente que se encuentra a las afueras de la ciudad a los pies de la montaña. Y según reza la placa conmemorativa del acto en ese mismo lugar el encuentro se produjo de la siguiente manera:

“Cristiano di a tus reyes que no tomen a insulto nuestro modo de proceder. Atiende a mis palabras y exponles fielmente mi pensamiento y la razón de mi conducta. 

Yo soy tan español como tú.

Cuando llevamos los de mi raza más de setecientos años de vivir en España nos decís –Sois extranjeros, volved al mar. 

En África nos aguarda una costa inhospitalaria que de fijo nos dirá como vosotros, y por cierto con más razón que vosotros: sois extranjeros: Cruzad el mar por donde vinisteis y regresar a vuestra tierra…

Henos aquí entre dos costas que nos niegan la vecindad y el abrigo. -¿Es esto humano?- Yo no hice nunca armas contra los cristianos. Dilo así a tus Reyes: Alá es testigo.

Creo pues justo que se nos trate por ello como a hermanos no como a enemigos y se nos permita seguir laborando nuestra tierra las de nuestros padres y nuestros abuelos y apacentando nuestros rebaños.

Si como pregona la Fama Dña. Isabel y D. Fernando unen la bondad de su corazón a sus grandes virtudes, confío en Alá sabrán atender nuestra demanda. Nosotros en cambio prometemos fidelidad a los Reyes Cristianos.

En caso contrario mis gentes harán lo que deban… Yo antes que entregarme como un cobarde sabré morir como un español. ¡Que Alá te guarde!

Puesto esto en conocimiento de los Monarcas ellos contestaron:

Di a Alavez que accedemos a su demanda oídos sus nobles razonamientos. Que le ofrecemos nuestra amistad y confiamos sabrá corresponder a la merced de buen grado le otorgamos. Que Dios le guarde y a todos los suyos.”

Cierta o no la leyenda, el 12 de junio la villa de Mojácar y su fortaleza rendía pleitesía a los Reyes Católicos. Y a cambio se le concederían el título de ciudad.

Escudo de Mojácar
Créditos: W. Commons

La fidelidad de Mojácar

Pero los cristianos no tardaron romper el pacto, ya que está documentado que la población musulmana fue expulsada en el mismo momento de la entrega de llaves. 

Dos fueron las alternativas ofrecidas a los habitantes de la antigua villa: marchar a África o establecerse en Turre, Teresa y Cabrera donde se instalaron comunidades mudéjares. Mojácar se repobló con cien familias cristianas procedentes del reino de Murcia. 

Mojácar mostró su fidelidad a la monarquía hispana durante la guerra de “Las Alpujarras”. Y en recompensa, por parte del emperador Carlos V, la ciudad fue distinguida con el escudo que ostenta el águila bicéfala.

Más tarde Felipe II le otorgaría el lema “La muy noble y muy leal ciudad de Mojácar, llave y amparo del Reino de Granada”.

Para mí las palabras de Alavez me recuerdan que, actualmente, muchas veces sustentamos nuestras disputas sobre argumentos que se desmoronan históricamente. Porque, ¿quién es más español? ¿los cristianos que llegaban del norte?¿Los musulmanes que ocuparon el territorio durante más de 700 años?¿los visigodos que gobernaron Hispania durante 300 años?¿Los romanos que estuvieron antes que ellos?… como diría Balian (Orlando Bloom) en “El reino de los cielos” “ninguno, todos”

Autor | Dave Meler

Fuentes| Turismo de Mojácar, QHM,

Imágenes | W. Commons

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