LetrasHoy recomendamos… en iHA siempre hemos estado comprometidos con los escritores nóveles. Y por eso hoy os presentamos tres obras de reciente publicación de tres escritores desconocidos para el gran público.

 

Portada del libro

Crédito: Juan José Lajara

Sendas a Nutopía de Juan José Lajara Córcoles

Una obra realizada con lo que entendemos por utopías inocentes, propias de un ignorante, que no ha estudiado nada de estos temas, pero que habla de ellos, como si fueran suyos, así lo percibe día a día el autor. Una novela, llena de caminos, de perspectivas, de mensajes, de arte, de músicas escondidas que ya no se escuchan, pero que los más misceláneos, nostálgicos del dicho que cualquier tiempo pasado, fue mejor que este, podrán reconocer entre sus páginas.

“El ser humano está contaminado por los pecados capitales, pierden sus colores y se vuelven grises u oscuros, perdiendo el contacto con el pasado, con su propia naturaleza y no escucha la llamada inconsciente, de esos mensajes nutópicos que intentan avisar al ser humano de la tormenta final. Joel debe hablar al hombre sobre la única amenaza de los monos triunfadores, sentimientos negativos que nos sacuden desde que nacemos.

Para ello encuentra en su camino al maestro del Inconsciente, la alquimista de la conciencia, Paz, Mª del Amor etc. Para poder salvar al mundo de esa amenaza mental. Entre todos deben buscar dentro de sí mismo el poder y fuerzas de colores que ayuden a superar duras pruebas a las que serán sometidos. Explora dentro de ti mismo, recorre el pasillo del inconsciente para encontrar vidas pasadas, poemas, la época de las flores en la que estuvo vivo, intentando avisar al mundo. Su intención es combatir esa invasión mental con flores, colores, versos de Paz, Amor, Revolución y Libertad. Hacer que los hombres grises, recuperen sus colores y olviden la violencia a las mujeres.

Simplemente pase, recorra estas sendas y busque la suya, para después, llegar a una conclusión, todos juntos, en unión y mezcolanza.”

Una novela que podrás encontrar en AMAZON

Portada Delitos de Vejez

Crédito: María Pilar Jiménez

Relatos del Abuelo “Las Razas” de María Pilar Jiménez González

Un claro ejemplo de que nunca es tarde para retomar una vieja pasión, la obra de Pilar nos descubrirá un camino sin retorno el del conocimiento y la sabiduría de nuestros mayores…

“–Abuelito ¡Qué grande es el mundo! ¡Fíjate que lejos están aquellas montañas…!

Mi abuelo se echó a reír por mi ocurrencia y me dijo:

–Ayúdame a sentarme y siéntate a mi lado, te voy a explicar lo grandote que es el mundo…

…Reíamos nerviosos o callábamos pensativos… Sabíamos que era la última tarde. El abuelo nos había contado cosas muy interesantes. Nos había enseñado a mirar al mundo y a sus gentes con otros ojos. Nos había enseñado, también, a comprender y a respetar el valor de las diferencias. Aquel verano con el abuelo aprendimos que cada una de las partes de la tierra está relacionada con las demás. Aprendimos a amar a nuestros semejantes sin distinción de RAZAS”

 

Portada Delitos de Vejez

Crédito: María Pilar Méndez

Delito de Vejez de María del Carmen Méndez

Para terminar el poemario de la docente y escritora argentina Carmen Mendez que nos muestra cómo la sociedad construye un perfil sobre la persona de edad, que no corresponde a lo que la persona piensa, siente y actúa. Presentado el pasado 23 de Noviembre en el café literario ESTRELLAS Y DUENDES, Laborde, Argentina.

“Delito de vejez

Cometo delito de vejez

Cuando peleo

con hormonas que se desgastan

y encienden mi loco deseo

de parecer sensual.

Cuando me niego a la finitud,

a las canas y las arrugas,

a la artritis, a la artrosis

y la columna doblada.

Cometo delito de vejez

Si cuento que en mi almohada

oigo cantar al río

y orar al crepúsculo.

Si vuelo con la mariposa

en el jardín de mis sueños.

Cuando digo palabras

que merecen ser nombradas

porque suenan a poesía.

Presentación libro

Crédito: María Méndez

Cuando callo,

porque dejo hablar al silencio.

Cometo delito de vejez

si hablo de borrones

de tinta que se derrama

sobre la biblia de la vida.

Si me acuerdo del llanto,

del dolor, del alarido,

de lo que tanto dicen

con su carga los pesares.

Cometo delito de vejez

cuando miro los ojos de mi amado

y apuro en lágrimas

un relámpago del alma.

Cuando siento nostalgia de niños

y adivino en mis hijos la sonrisa de mis nietos.

Entonces revivo

como primavera en el otoño de mis días…

y sigo cometiendo delitos de vejez.”

En colaboración con iHistoriArte| Redacción

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