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LA RUTA DE LA SEDA EN EL MUNDO CLÁSICO

PRESENCIA GRECOLATINA EN ASIA

ORO, MARFIL Y ESPECIAS (Parte 1/2)
Ya desde 1982, los Bibliobuses, recorrían los distritos de los alrededores de la capital Colombiana, Bogotá. El gobierno había considerado importante la necesidad de llevar la cultura a las poblaciones rurales. Con éste propósito se diseñaron unas bolsas verdes, de gran capacidad, fáciles de transportar que se llenaban de libros y se hacían llegar a la sierra y la selva, acercando la cultura a las poblaciones indígenas. Allí se dejaban en manos del anciano del pueblo o el maestro, que se convertía así en bibliotecario. La bolsa se colgaba de un árbol o de un poste desdoblada, de ésta forma los lugareños podían curiosear y elegir un libro. Los libros siempre eran devueltos. Tan sólo en una ocasión los vecinos de un pueblo se negaron a devolver una traducción de la Ilíada,de Homero, cuando se les preguntó el motivo de su negativa, con respecto a ese libro en concreto, los lugareños explicaron a los funcionarios, que la historia narrada por Homero reflejaba exactamente la suya propia: hablaba de un país desgarrado por la guerra en el que unos dioses enloquecidos deciden el destino de los seres humanos, que nunca saben exactamente porque se libra esa contienda ni cuando encontrarán la muerte.

Miembro de la tribu kalash en Pakistán
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Ésta anécdota demuestra lo pequeño que puede resultar el mundo, en un tiempo globalizado, donde las distancias empequeñecen gracias a los vuelos chárter o los trenes de alta velocidad… que nos permiten recorrer grandes distancias en breves períodos de tiempo, y no nos deja ver la grandiosidad de nuestros viajes. Cuando escuche esta historieta descubrí como en lugares tan dispares la historia de los hombres se repite con las mismas directrices. Y esto me instigó a investigar sobre un viejo dilema que me surgió durante mi época de estudiante de historia en la Universidad deZaragoza. Cuando nos impartían las clases de historia antigua, durante todos los años de carrera, parecía existir dos barreras infranqueables que griegos y romanos nunca llegaron a cruzar, las columnas de Hércules ‒el estrecho de Gibraltar‒ en el Mediterráneo y el río Indo en Asia. ¿Cómo era posible que dos de los Imperios más grandes jamás conocidos ‒Imperio Romano y la China de los Han‒, hubiesen cohabitado sin conocerse? Sin embargo cuando se empieza a investigar sobre los supuestos contactos entre el mundo grecolatino y las culturas asiáticas, uno se da cuenta de que es un hecho algo más que anecdótico.

GRECIA Y EL SUBCONTINENTE INDIO

Batalla de Isos
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La situación estratégica del Subcontinente Indio lo sitúa en una posición privilegiada como lugar de conexión entre espacios. Por mar, sus amplias costas miran hacia el sureste asiático, pero también hacia África, Arabia y el Golfo Pérsico; este último supone un triple ámbito de contacto, con Arabia, las mesetas iranias y Mesopotamia. La navegación de cabotaje es relativamente fácil y está bien constatada en ambas direcciones.

Por tierra y en esta misma dirección hay dos vías de conexión sin grandes dificultades, la que lleva a través de las mesetas iranias hacia Mesopotamia pasando por Persia y la que conecta, atravesando el Indo y los actuales Pakistán y Afganistán, a las llanuras eurasiáticas y las rutas hacia China.

Éstos contactos a los que hago referencia serán ya iniciados por el Imperio Persa, atestiguado en las tropas descritas por Herodoto, que servían a las ordenes del Rey de reyes, en las Guerras Médicas contras los griegos. La llegada y conquista de Alejandro Magno a esta zona, supone el inicio de expediciones en busca de rutas hacia el Mar Rojo y Egipto bordeando Arabia.

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Queda constatada la presencia de una falange griega del ejército de Alejandro Magno, que permaneció durante meses en Hindu Kush ‒actual Pakistán‒. Cuya huella cultural ha llegado hasta nuestros días en los descendientes de la tribu kalash, de ojos claros, cabello rubio, y cuyo panteón de deidades guarda fuertes paralelismos con el panteón olímpico griego.

A la muerte de Alejandro Magno, serán los reinos helenísticos quienes tomen el relevo en las relaciones con el mundo asiático, sobre todo Seleúcidas y Ptolomeos. Así nos lo trasmite un griego de gran importancia, Megástenes, que visitará como embajador a Palibothra ‒la actual Patra‒, unos años después de la muerte de Alejandro Magno. El libro que escribe, Indika, se convertirá en una de las fuentes esenciales que poseemos sobre la India en tiempo helenístico. Donde describe una vía de comunicación real desde la frontera seleúcida hasta la capital india, con columnas periódicas que señalaban la distancia. Nos ofrece también una descripción detallada de la ruta y los ríos que recorre en su periplo.

El imperio de Alejandro Magno
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Un punto importante de contacto será Bactria, región del Asia Central, ubicada en los territorios que ahora comprenden Afganistán, el sur de Uzbekistan y Tayikistán. Donde se mantendrán durante siglos rasgos esenciales de la cultura griega: desde la ciudad misma, las monedas, epigrafía o producciones literarias. Mantuvo contactos comerciales en todas las direcciones a partir de las viejas rutas marítimas o de otras nuevas abiertas a tal efecto.

Las monedas nos hablan de un comercio nada desdeñable con la india y como vehículo de difusión cultural, que se manifiesta en la presencia de divinidades indias junto con las griegas.

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Se tienen constatados otro tipo de contactos como la embajada diplomática de Heliodoro, en torno al año 100 a.C. En cuyo viaje hizo erigir una columna con inscripciones en sánscrito, donde exhibe su condición de debito del dios hindú Vishnú, cerca de la moderna ciudad de Vidisha en el este de India. Lo que certifica la interacción cultural de ambas culturas, que no se limita exclusivamente al ámbito político-económico.

Hay una importante cantidad de datos, incluyendo restos epigráficos, que nos permite afirmar esa interacción cultural con el subcontinente indio, donde ciudades e individuos se definen como griegos ‒yavana‒ y que llega hasta época imperial romana. Dión de Prusa, indica como entre los oyentes de uno de sus discursos en Alejandría, se encuentran oyentes “persas, bactrianos, y hasta indios”. Todavía en el siglo II d.C. se mantiene el griego en las monedas, donde encontramos divinidades griegas junto a otras indias o iranias.

Otro ámbito de contacto con el continente asiático será el Reino Parto ‒que se mantiene hasta el siglo III d.C.‒ donde perviven ciudades griegas fundadas por Alejandro Magno y los seleúcidas. Se desarrollan formas culturales propiamente griegas, de las que se tiene constancia a través de la epigrafía, la arqueología o las fuentes literarias ‒cómo Estrabón‒. Esto queda constatado con la presencia exclusiva de griegos en cargos públicos de la administración y de la guardia real. Así como de la convivencia del griego y el siriaco como idiomas oficiales. O la sustitución del cuneiforme por la grafía griega. Los partos ejercerán de mediadores en las rutas terrestres que permitían la entrada y salida de mercancías.

Mapa de Ptolomeo
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En época romana tratarán de evitar el contacto directo entre el Imperio Romano y la China de los Han, para no perder así su monopolio como intermediarios en dichas transacciones comerciales.

Los Ptolomeos en Egipto pudieron aprovecharse de su situación estratégica para llenar sus arcas. Potenciaron las rutas que llevaban especias, maderas, piedras preciosas o seda de china por el mar Rojo. Egipto buscaba desarrollar y controlar la ruta, primero bordeando la Península arábiga y, después, llegando por la zona oriental del golfo Pérsico a los reinos indios de la desembocadura del Indo. En éste juego el comercio con las rutas africanas y Etiopía generaran nuevas posibilidades económicas.

Mapa del mundo según Ptolomeo
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Sabemos de tareas de ingeniería, acciones y organizaciones militares y hasta de altos funcionarios encargados del control de la ruta, el rey Ptolomeo II, costeo la organización de un carísimo desfile que representaba la vuelta del dios Dionisos de su conquista india, con elefantes, mujeres indias y hasta pavos reales… pero lo más transcendente son los avances en el campo de la navegación. Frente a la navegación de cabotaje se descubrió a finales del siglo II a.C como aprovechar los monzones, que aseguraba viajes anuales de ida y vuelta, llegando cada vez a zonas más meridionales de la India y hasta Ceilán. Pudiendo alcanzar en época romana la desembocadura del Ganges y, conectando con rutas que les llevarían al sudeste asiático y China. Queda atestiguado la presencia romana en las comandancias de Jiaozhi y Rinan ‒al norte de Vietnan‒, punto de entrada a China…

Bibliografía

F. Beltan y F. Marco, Atlas de Historia Antigua, ed. Pórtico, Zaragoza,1996.

Wulff, Fernando, Grecia en la India, ed. Akal, Madrid, 2008.

F. M. Mutschler y A. Mittag, China and Rome, Oxford, 2008.

Scheidel, W., Rome and China, Oxford, 2009.