MITO O REALIDAD
LA LEGIÓN PERDIDA DE CRASO

EL ÁGUILA QUE SE CONVIRTIÓ EN DRAGÓN
fotograma película: La Legión del Águila
En éste articulo nos centraremos en las vertientes más legendarias de la historia que, aunque no han sido descartadas científicamente, si es verdad que son poco probables.

Los soldados romanos desfilaban engalanados por las calles de la ciudad eterna, camino de Brindisi, el puerto más importante de Roma. Con el objetivo de embarcar rumbo a la provincia de Siria. A su paso eran recibidos con vítores y aplausos de sus conciudadanos. Poco podían imaginar, aquellos soldados, que estaban iniciando el camino de una tortuosa aventura, de la que la mayoría no regresaría jamás.

Uno de los mayores fracasos que Roma pudiera recordar.


En éste articulo nos centraremos en las vertientes más legendarias de la historia que, aunque no han sido descartadas científicamente, si es verdad que son poco probables.

Con el tiempo, cuando un romano hacía referencia a un gran error, lo haría con la expresión «Craso error». En referencia a este pasaje de su historia, acuñando una expresión que ha perdurado hasta nuestros días.


Marco Licinio Craso
Crédito: Wikipedia Commons
Marco Licinio Craso, el general al mando de la expedición y uno de los triunviros, junto a Julio Cesar y Pompeyo. Había sido nombrado procónsul de la provincia Siria. Codiciando la fama y gloria de sus homólogos triunviros, había armado, con su propia pecunia, un ejército de siete legiones más los auxiliares. A los que se sumarían posteriormente mil jinetes éduos regalo de César.

Craso era el hombre más acaudalado de Roma. Los autores clásicos sólo han sabido destacar  de él su avaricia. A pesar de su edad, superaba los sesenta, se veía a sí mismo como el nuevo Alejandro Magno. Pero su expedición estaba abocada al fracaso desde el principio.

Antes de salir de Roma, un rival político que se oponía a la expedición llamado Ateyo Capitón, se interpuso en el camino de Craso con los brazos extendidos y lo maldijo haciendo mención a dioses e improperios que harían escandalizar a un romano decente. Éste sería el principio de un sinfín de hechos o casualidades que iban a minar la moral de la tropa. Porque aunque un legionario romano era capaz de enfrentarse a cualquier peligro o enemigo, si había algo a lo que no era capaz de hacer frente era a la supersticiones y la mala suerte.


Lo cierto es que ya fuera casualidad o propiciado por las maldiciones de Ateyo, en Brindisi,  los elementos atmosféricos y la prudencia indicaban que no era conveniente embarcar. Pero el empeño de Craso por partir cuanto antes rumbo a su nuevo destino, le hizo desoír las recomendaciones. Lo que provocó el naufragio de un gran número de naves en el Adriático.

Imperio Parto
Crédito: Wikipedia Commons
Una vez en Oriente, Craso necesitaba una campaña militar que le proporcionase la gloria y fama que Cesar y Pompeyo habían obtenido en sus campañas de la Galia e Hispania, respectivamente. Uno sometiendo a los irreductibles galos, y el otro, aplastando la rebelión de Sertorio. Y por ello decidió someter Partia, un  reino tan sumergido en sus propios asuntos sucesorios, que no representaba una amenaza real para Roma.

EL DESASTRE DE CARRHAE

Craso había cometido el error de una vez cruzado el Éufrates, sometiendo las ciudades fronterizas partas, volverse a Siria a pasar el invierno. Perdiendo así el factor sorpresa. Y lo que es peor permitir el reame de los partos. Dejando en territorio enemigo guarniciones en las ciudades conquistadas.

«…Cuando ya estaba para mover las tropas de los cuarteles de invierno le llegaron embajadores del rey, trayéndole un mensaje muy breve, porque le dijeron que si el ejercito era enviado por los Romanos la guerra sería perpetua e irreconciliable; pero qué si Craso había llevado contra ellos las armas y ocupado sus ciudades sin el permiso de la patria y arrastrado sólo por la codicia, que era lo que les había informado. El rey estaba dispuesto a usar la moderación, compadeciendo de la ancianidad de Craso, y a restituirle los soldados, que más bien se hallaban en custodia que en guarnición. Díjoles Craso con altanería que en Seleucia les daría la respuesta. Y el más anciano de los embajadores llamado Vagises, echándose a reír y mostrando la palma de su mano: «Aquí ¡oh Craso!- le dijo- nacerá pelo antes que tú veas Seleucia».»

PlutarcoVidas Paralelas (Marco Craso).

Aquilifer al frente de una
cohorte romana
Crédito: Wikipedia Commons
Una serie de presagios negativos acabarán por minar la moral de la tropa, unido a la incompetencia militar de Craso y a la eficacia del ejército Parto harán de la expedición un verdadero fiasco.

Puesto en marcha el ejército contra los partos, llegaron a la ciudad de Zeugma, en la orilla occidental del Eufrates. Ya sea casualidad, las maldiciones de Ateyo, o la venganza de los dioses judíos a los que Craso había ofendido profanando sus templos en Siria… Lo cierto es que los acontecimientos que sucedieron a partir de éste momento no pudieron ser más perjudiciales para los intereses de la expedición y del propio Craso.

Cuando la expedición se disponía a cruzar el Éufrates, se desató una fuerte tormenta. Una tremenda andanada de truenos y rayos se desató justo donde se iba a levantar el campamento romano. El caballo de un oficial desbocado y asustado derribó a su jinete y se lanzó a las aguas revueltas del gran río donde desapareció ante la atenta mirada de la tropa.

Craso temeroso de que el Éufrates se desbordase, retrasando sus planes, mandó la movilización de las legiones para cruzar presuroso a la otra orilla. A partir de aquí se desataría el caos y el desorden. El aquilifer incapaz de mover el águila de vanguardia clavada en la tierra, pidió ayuda a sus compañeros. Y cuando se disponían a arrancarla del suelo ésta se giró en dirección contraria, como si quisiera que el ejército no cruzase el río.

La celeridad con que Craso mandó cruzar a las tropas, la niebla que impedía ver más allá de la distancia de una lanzada, el río embravecido, los rayos que el cielo descargaba cuál furia divina… convirtieron la maniobra en un verdadero desastre, perdiéndose hombres, animales y mercancías arrastradas por el agua.

Con la moral por los suelos, dos hechos terminaron por convencer a los soldados romanos que la campaña parta del general estaba maldita.

Craso mando destruir el puente para que nadie corriera la tentación de huir, alegando que volverían por Armenia una vez conquistada Partia. Además quiso la casualidad que aquella noche tocase cenar lentejas y sal, una comida que los romanos asociaban con el luto y los funerales.


Fotograma de la película
La Legión del Águila
A partir de aquí el descalabro fue absoluto, el abandono de los aliados armenios, cuya caballería catafracta, les hubiera venido de perlas a los romanos, los engaños de los guías locales que trabajaban para los partos, el clima sofocante, la tropa desmoralizada y la incompetencia militar del general desembocaron en la batalla de Carrhae (53 a.C.).

Uno de los mayores desastres militares que se recuerdan. De las siete legiones, cuatro mil auxiliares, los cuatro mil caballeros romanos y los mil jinetes eduos de Cesar tan sólo quinientos caballeros regresaron para reorganizar la defensa de la provincia Siria. A lo largo de los meses posteriores a la batalla pequeños grupos de supervivientes fueron llegando a territorio romano, pero el desastre era de una magnitud descomunal. 10000 prisioneros, el general Marco Licinio Craso, junto a su hijo y todos los altos mandos romanos masacrados…

Casio en un aureus
Crédito: Wikipedia Commons
Casio Longino a pesar de ser solamente cuestor, era el oficial de más alto rango superviviente del desastre y por lo tanto el encargado de reorganizar las tropas y las defensas del territorio. Carente de efectivos fortificó las ciudades costeras y resistió en Antioquia el asedio parto. Y aunque pasaría a la historia como uno de los asesinos de Cesar, hay que reconocerle la heroicidad y arrojo en la defensa y conservación del territorio sirio para Roma. Lo que le hizo regresar a la capital como un héroe de la República.

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Bibliografía

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