La caza de la codorniz o la partida de caza (1775)

La caza de la codorniz o la partida de caza (1775)
Crédito: Wikimedia Commons

Francisco de Goya y Lucientes (Zaragoza, 1746 – Francia, 1828) es considerado uno de los grandes pintores de la historia del arte español. En su carrera se pueden distinguir periodos muy diferentes y quizás muchos le conozcan por su serie de los Desastres de la guerra o por las conocidas como pinturas negras, pero este artículo se va a centrar en una pintura más amable o agradable: los cartones para tapices.

Después de su estancia como artista en Zaragoza, su ciudad natal, su cuñado Francisco Bayeu, que trabajaba en la corte, consigue que Goya pueda colaborar en la decoración de los reales palacios de Madrid (El Pardo, El Escorial…). Así, entre 1775 y 1792, aunque no de forma continuada, realiza los cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.

Estos cartones ofrecen una visión pintoresca de la sociedad del momento, es decir, no son visiones realistas totalmente, sino que retratan el encanto que puede desprenderse de determinadas escenas y por ello lo he definido antes como una pintura más amable.

En estas pinturas destaca la naturalidad con la que las trata Goya, lo que las hace parecer próximas al espectador pero a la vez llenas de originalidad y viveza. Representan temas bucólicos y populares y escenas de caza y se adaptan al gusto de la monarquía y al lugar que ocuparían dentro de las residencias reales. Estilísticamente, es notable en estas obras la influencia de distintos estilos de pinturas de la época. Por un lado es notable la influencia de la pintura italiana que Francisco de Goya conocería en su viaje a este país, tanto la academicista como la barroca. Por otro lado se encuentra la influencia de la pintura rococó, notable en la gama de colores, el tratamiento de las texturas e incluso en la composición de muchos de los cuadros de la serie. También destaca la influencia francesa, a través de pintores como Michel-Ange Houasse, François Boucher o Jean-Honoré Fragonard, y la española, a través de pintores como Bartolomé Esteban Murillo, Diego Velázquez o Ramón Bayeu. Pero no podemos olvidar tampoco la influencia de la literatura de la época, pues parece que algunas de las obras son ilustraciones de escritos de Ramón de la Cruz y Nicolás Fernández de Moratín, o la de Rembrandt.

El Quitasol (1777)

El Quitasol (1777)
Crédito: Wikimedia commons

Sabías que… en cuanto al número de tapices o de series concretas no existe consenso entre los expertos, variando el número de ambas cosas entre unos y otros.

Pero aquí se analizarán algunos de los más conocidos: la “Partida de caza”, “El Quitasol”, “La Vendimia” y “La gallina ciega”.

“La caza de la codorniz” o “Partida de caza” es uno de los tapices de tema cinegético. Fue ejecutado en 1775 y estaba destinado al comedor de los príncipes de Asturias de El Escorial. El trabajo de Goya en estas obras iniciales estaba muy dirigido y supervisado por Francisco Bayeu, quien incluso bocetaba las obras, siendo por tanto el estilo muy poco goyesco y muy típico de los cartonistas de la corte. Esta obra muestra distintas fases de la caza de la codorniz: el perro rastreando, el disparo y el alcance de las presas.

La Vendimia (1786)

La Vendimia (1786)
Crédito: Wikimedia commons

“El Quitasol” (1777) iba destinado al comedor del príncipe Carlos, el posterior Carlos IV. Es una escena costumbrista en la que aparecen dos figuras, una joven vestida a la moda francesa con un perro sobre sus piernas y un criado que le da sombra con el quitasol. Sus colores son vivos y contrastados y su composición serena y triangular.

“La Vendimia” o “El Otoño” fue pintado en 1786 y estaba destinado al comedor del Príncipe del Palacio del Pardo formando parte de una colección de cuatro obras inspiradas en las cuatro estaciones: ésta representaba el otoño con su referencia a las uvas, “La nevada” o “El invierno”, “Las floreras” era la primavera y “El Verano” o “La era”. Su composición es piramidal, algo muy típico del Neoclasicismo, y en él un hombre ofrece uvas a una dama mientras que un niño intenta alcanzarlas y una vendimiadora se encuentra detrás de ellos.

La gallina ciega (1789)

La gallina ciega (1789)
Crédito: Wikimedia commons

“La gallina ciega” data de 1789 y estaba destinado a la habitación de las infantas del Palacio del Pardo. En él unos muchachos están jugando al popular juego en el que un personaje vendado dentro del corro intenta dar con una cuchara a los que forman el corro. Se trata de majos y majas, personas de la aristocracia española de la época, que mezclan su propio estilo con la moda francesa.

Otros de los tapices más relevantes de Goya serían “Las lavanderas”, “La boda”, “Baile a orillas del Manzanares” o “El Pelele”.

A partir de los noventa Goya defenderá la originalidad y la libertad de pintor, creando obras muy distintas a estos tapices, subordinados al gusto monárquico y a los dictados de los pintores de la corte.

Bibliografía | BOZAL, V.: Francisco de Goya, vida y obra, TF editores, 2005