Mallorca es uno de los grandes destinos del Mediterráneo, y no solo por sus playas o su amplia oferta de ocio. La mayor de las islas Baleares combina paisajes de montaña, pueblos históricos, patrimonio monumental y una costa que permite alternar jornadas junto al mar con rutas culturales y excursiones por el interior.
Entre los lugares imprescindibles que ver en Mallorca destacan Palma, Valldemossa, Deià, Sóller, Artà y Alcúdia, además de los paisajes de la Serra de Tramuntana. Una selección que permite descubrir una isla mucho más diversa de lo que su imagen de sol y playa podría hacer pensar.
Cómo llegar y moverse por Mallorca
La forma más habitual de llegar a Mallorca es en avión, a través del Aeropuerto de Palma de Mallorca, que cuenta con numerosas conexiones nacionales e internacionales. También es posible viajar en ferry desde diferentes puertos de la península y desde otras islas Baleares.
Una vez en la isla, disponer de coche facilita considerablemente los desplazamientos, especialmente si se pretende enlazar varios pueblos o zonas rurales en una misma jornada.
Otra posibilidad es recorrer Mallorca mediante una visita privada con guía y transporte. Mallorca Premium Tours ofrece itinerarios personalizados por diferentes puntos de la isla, con rutas que incluyen lugares como Palma, Valldemossa o Sóller, además de servicios privados de traslado desde el aeropuerto.
La Serra de Tramuntana: paisaje, historia y pueblos con encanto
Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO como paisaje cultural, la Serra de Tramuntana recorre el noroeste de Mallorca y constituye uno de los territorios con mayor personalidad de la isla.
Durante siglos, sus habitantes adaptaron un entorno montañoso y escarpado mediante bancales, construcciones de piedra seca y complejos sistemas para aprovechar el agua. Ese paisaje humanizado sirve hoy como escenario para algunos de los pueblos más conocidos de Mallorca.
Valldemossa
Entre montañas y calles empedradas, Valldemossa conserva uno de los conjuntos monumentales más interesantes de la Tramuntana.
Su gran referente es la Real Cartuja de Valldemossa, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIV, cuando el antiguo palacio real fue cedido a los monjes cartujos. Siglos más tarde, el monasterio quedaría también vinculado a Frédéric Chopin y George Sand, que pasaron una temporada en la localidad durante el invierno de 1838-1839.
Más allá de la Cartuja, pasear por sus calles permite descubrir la arquitectura tradicional mallorquina y disfrutar de las vistas sobre el entorno montañoso.
Deià
A pocos kilómetros se encuentra Deià, asentada entre la Serra de Tramuntana y el Mediterráneo.
Su paisaje y su relativo aislamiento atrajeron durante el siglo XX a numerosos artistas, músicos y escritores. Entre ellos destaca el británico Robert Graves, que convirtió la localidad en su residencia durante buena parte de su vida.
Las casas de piedra, las calles en pendiente y las vistas hacia el mar hacen de Deià uno de los pueblos más característicos de esta parte de Mallorca.
Sóller y Port de Sóller
Sóller ocupa un fértil valle de la Serra de Tramuntana tradicionalmente vinculado al cultivo de cítricos.
Su centro histórico conserva edificios tradicionales junto a construcciones modernistas y casas señoriales que recuerdan los vínculos comerciales que la localidad mantuvo con Francia durante los siglos XIX y XX.
Desde Sóller puede continuarse hasta Port de Sóller utilizando el histórico tranvía de madera que comunica ambos núcleos desde principios del siglo XX. El puerto, abierto a una amplia bahía natural, cuenta con paseo marítimo, playa y numerosos restaurantes.

Artà, patrimonio en el nordeste de Mallorca
En el nordeste de la isla, Artà conserva un marcado carácter tradicional y un interesante patrimonio histórico.
Sobre el casco urbano se levanta el conjunto de Sant Salvador, desde donde se obtienen amplias vistas de la localidad y su entorno.
Artà ofrece además la posibilidad de acercarse a la Mallorca prehistórica. En sus proximidades se encuentra Ses Païsses, uno de los principales yacimientos talayóticos de esta zona de la isla, que conserva importantes estructuras construidas con grandes bloques de piedra.
Alcúdia: entre murallas y restos romanos
En el norte de Mallorca, Alcúdia posee uno de los conjuntos históricos más interesantes de la isla.
Su casco antiguo conserva importantes tramos de sus fortificaciones medievales y renacentistas, con puertas y bastiones que recuerdan la importancia estratégica que tuvo la localidad durante siglos.
Muy cerca se encuentran además los restos de Pollentia, la antigua ciudad romana fundada tras la conquista de Mallorca por Roma. El yacimiento conserva diferentes sectores urbanos y un teatro romano, por lo que constituye una de las visitas arqueológicas más interesantes de la isla.
Palma, el gran centro monumental de Mallorca
La capital balear merece mucho más que una visita rápida antes de dirigirse a las playas.
El casco antiguo de Palma conserva las huellas de siglos de historia alrededor de algunos de los principales monumentos de Mallorca. Entre ellos destaca la Catedral de Mallorca, conocida como La Seu, uno de los grandes ejemplos del gótico mediterráneo.
A su lado se encuentra el Palacio Real de la Almudaina, cuyo origen refleja las distintas etapas históricas de la ciudad. El recorrido puede continuar por la Lonja, los antiguos baños árabes, las calles del casco histórico o el castillo de Bellver.
Palma permite así cerrar un recorrido por Mallorca combinando patrimonio, historia y vida urbana con el paisaje mediterráneo que define a la isla.
Una Mallorca más allá de sus playas
Mallorca no se entiende únicamente desde la costa. La Serra de Tramuntana, los pueblos del interior, los restos arqueológicos de Alcúdia y Artà o el patrimonio monumental de Palma muestran una isla marcada por siglos de historia y por una relación constante entre sus habitantes y el territorio.
Precisamente esa combinación de patrimonio, naturaleza, pueblos y Mediterráneo convierte a Mallorca en un destino que permite construir viajes muy diferentes y descubrir nuevos rincones en cada visita a las Baleares.


