Las 120 inscripciones romanas en Cova Dones, Millares, en Valencia, han sacado a la luz el culto a la diosa Domina y la autonomía ritual de las devotas en la Antigüedad, ofreciendo un testimonio único sobre la espiritualidad romana:
Imagina adentrarte a más de doscientos metros bajo tierra, en medio del silencio rotundo y la oscuridad absoluta de una caverna. Hace dos milenios, en el este de la península ibérica, decenas de personas hicieron ese viaje con la única ayuda de la luz de sus antorchas para encontrarse con lo sagrado en las profundidades de la tierra.
El hallazgo del proyecto DONARQ
Las investigaciones del proyecto DONARQ, codirigidas por el Dr. Aitor Ruiz-Redondo y la Dra. Virginia Barciela, de las universidades de Alicante y Zaragoza, han revelado más de 120 inscripciones latinas grabadas en las paredes y techos de la cámara bautizada como el “Santuario Romano”.
Para leer estos textos desgastados y casi invisibles a simple vista, el equipo empleó fotogrametría 3D de alta resolución, técnica digital que permite rescatar letras muy tenues y separar mensajes superpuestos sin dañar el soporte rocoso.
Este hallazgo convierte a Cova Dones (o Cova de les Dones) en el mayor conjunto de epígrafes romanos en cueva descubierto en todo el territorio del antiguo Imperio, superando el récord del santuario de La Griega, donde se conocían 107 inscripciones.

Una diosa subterránea y mujeres con voz propia
Lo más revolucionario de las inscripciones romanas en Cova Dones no es solo la cantidad, sino quiénes los firmaron y a quién iban dirigidos:
- Domina – En la mayoría de los santuarios rocosos del mundo romano, los nombres registrados corresponden casi exclusivamente a hombres, pero en esta cueva se han identificado cinco grabaciones dedicadas a una divinidad venerada bajo el título de Domina (“la Señora”), cuyo nombre oficial incluye un epíteto estrechamente ligado al agua.
- Mujeres devotas – Además, la concentración de estas dedicatorias en una zona concreta de la cueva demuestra que existía un culto estructurado y constante. Varias de estas mujeres grabaron sus votos directamente con su propio nombre y sin intermediarios masculinos, algo extraordinario para la época que muestra su autonomía en el ámbito espiritual.
Ofrendas en el agua
Las paredes de la cueva filtran agua de forma constante, creando pequeñas piletas minerales llamadas gours, donde los devotos arrojaban sus ofrendas. El equipo arqueológico ha recuperado objetos como:
- Fusayolas de hilado – Pequeñas piezas de trabajo textil asociadas tradicionalmente al ámbito femenino en la Antigüedad, lo que ratifica el papel central de las mujeres en el santuario.
- Joyas personales – Dos anillos y una pulsera de bronce.
- Vajilla ritual – Recipientes en forma de cáliz y restos de banquetes sagrados.

Inscripciones romanas en Cova Dones o “Cueva de las Mujeres”
Quizá lo más fascinante sea el propio nombre del lugar: Cova de les Dones se traduce como “Cueva de las Mujeres”. De acuerdo a los investigadores, es muy probable que no sea una casualidad, sino el eco grabado en la memoria popular sobre un recinto sagrado femenino que el tiempo no logró borrar.
Fuentes: SeGAP Universidad de Zaragoza, Universidad de Alicante, Universidad de Southampton
Imágenes: SeGAP Universidad de Zaragoza, Universidad de Alicante, Universidad de Southampton


