La leyenda del oro jacobita

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La batalla de Culloden (la leyenda del oro jacobita)

A principios de mayo de 1746, dos Fragatas Francesas se aproximaban a las Playas de Morar (Escocia): La Bellona y la Mars. Llegaban para ayudar en la causa Jacobita. Las fragatas descargaron en tierra: armas, munición, comida y bebida, soportes médicos básicos y, lo más interesante, siete cestas de madera llenas de oro. Un total de 1.2 millones de libras de origen español con pequeño aporte francés. Este será el punto de partida del conocido como oro jacobita

Luis XV de Francia y Felipe V de España enviaban por fin lo que habían prometido desde que el príncipe Carlos Eduardo Estuardo abandonase Roma en el invierno de 1743 con la intención de reclamar los tronos de Escocia, Inglaterra y Gales en nombre de su padre Jacobo Estuardo.

Los barcos llegaban para dar soporte a un ejército que creían invencible, hasta el momento solo había noticias de victorias en su haber. Lo que los refuerzos españoles y franceses desconocían cuando llegan a las costas de Morar y empiezan a desembarcar el oro, es que ese ejército ya no existía, había sido masacrado días antes en la batalla de Culloden.

Mientras descargaban el oro, dos navíos británicos en busca de fugitivos Jacobitas les divisan y esto obliga a los soldados franceses a dejar todo en la costa para volver a sus buques y hacer frente a los barcos ingleses. Los franceses, tras provocar daño en una de las embarcaciones gubernamentales, consiguieron encontrar una vía de escape huyendo a Francia dejando su carga atrás en Loch Na Uamh cerca de Arisaig.

Dicho oro debía ser usado para ayudar a los líderes jacobitas huidos tras la derrota y de sustento a los clanes aun leales a los Estuardo. 

Batalla de Culloden 1746

Y aquí es cuando empieza “la leyenda del oro jacobita”

Debido a la estricta persecución por parte de las autoridades inglesas, se decidió esconder el tesoro originariamente a 20 millas de donde fue descargado. A orillas del Loch Akraig, cerca de Fort William.

Se dice que su localización exacta solo era conocida por Ewen MacPherson de Cluny, jefe del clan MacPherson. El cual se cree que fue repartiendo parte del mismo entre los fugitivos jacobitas. Para evitar su descubrimiento por parte de las fuerzas del gobierno, fue moviendo y enterrando el oro en diversas localizaciones.

En septiembre de 1746 el príncipe Carlos consiguió huir a Francia a bordo de la fragata L´Hereux, y una vez allí le llegan los rumores de que su oro está siendo gastado por MacPherson.

Siete años después, en 1753, envía a su leal seguidor el Doctor Archibald Cameron en busca de la fortuna para usarlo en su ambiciosa idea de orquestar el asesinato del rey Jorge II y sus herederos.

Pero Archibald no pudo cumplir con su misión. Fue descubierto, arrestado y acusado de su participación en el levantamiento Jacobita. Posteriormente acabaría colgado, desmembrado y descuartizado, el 7 de junio de 1753 en Londres, ganándose su puesto en la historia como el último jacobita en ser ejecutado.

Tras la muerte de Cameron el rastro del tesoro se disipa quedando la incógnita sobre el paradero final del oro jacobita.

Hay cuatro teorías sobre el lugar de reposo eterno:

  • Cluny´s Cage; es el nombre de la cueva donde Cluny estuvo oculto durante nueve años huyendo de la persecución, y se cree que probablemente lo enterró en algún lugar cercano.
  • Callich Burn; los archivos del Clan Cameron conservan una cita en la que se cuenta que antes de ser arrestado, Archivald enterró el resto del tesoro en un lugar indeterminado a orillas del arroyo Callich.
  • Glen Mallie; Los registros de la Chambers History cuentan que un grupo de líderes Jacobitas se reunieron para intentar levantar de nuevo una rebelión y el lugar fue cerca de Glen Mallie, a orillas de unos de los arroyos que confluyen en el Lago Arkaig siendo enterrado el tesoro que iba con ellos en ese lugar. Hay tres arroyos que confluyen en este lago, no se sabe cuál de ellos pudo ser.
  • Arisaig; en el 2003 se descubrió una carta en una tienda de segunda mano en Winchester en la que se cuenta que, en su lecho de muerte, un hombre llamado Neill Iain Ruairi dijo haber pasado junto a este lugar cuando el tesoro estaba siendo enterrado, escondiéndose tras un árbol sin ser visto, y desenterrando para sí un saco de oro cuando se marcharon los hombres de los clanes. Antes de morir susurró: «una bolsa de monedas de oro está enterrada cerca de Arisaig, debajo de una piedra negra con una raíz de un árbol brotando de ella.»

El tesoro se ha buscado en estas localizaciones en numerosas ocasiones a lo largo de los últimos doscientos años sin éxito alguno. Lo que lo ha convertido en uno de los misterios más interesantes de la ya por si, curiosa historia de Escocia. 

Monumento a los jacobitas en Glefinnan (la leyenda del oro jacobita)
Monumento a los jacobitas en Glefinnan.
Créditos: @scotland_in_my_pocket

Fuentes | Glasgow, una historia sorprendente, The Sun, CullodenBattlefield

Autor | Fran Galindo (@scotland_in_my_pocket)

Imágenes | W. Commons


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