El 20 de febrero de 2026 quedará grabado en los libros de historia de la arquitectura y la religión: fue instalada la pieza final de la cruz de la Sagrada Familia de Barcelona, tras 146 años desde que se colocó la primera piedra, convirtiendo oficialmente a la Basílica en la iglesia más alta del mundo con 172.5 m.
Esto culmina la estructura central de la obra de Antonio Gaudí que ha desafiado el tiempo, las guerras y las crisis económicas.

La cruz monumental de la Torre de Jesucristo
La instalación de la última pieza de la torre central fue un evento seguido por miles de personas en directo, a través de redes sociales, en el que una gigantesca grúa elevó el brazo superior de la cruz blanca de 17 m de alto y 13.5 m de ancho.
Fabricada en Alemania en un diseño que sigue la geometría de doble giro característica de Gaudí, el mismo método que utilizó para las columnas del interior de la basílica. Al estar recubierta de vidrio y cerámica blanca esmaltada, refleja la luz de forma constante, simbolizando la luz de la divinidad, según el deseo original del arquitecto.
Además, en su interior, la torre alberga un ascensor de vidrio y una escalera de caracol que conducen a un mirador situado a 164 m de altura, ofreciendo una vista imperdible de la capital catalana.
La altura de la cruz de la Sagrada Familia y su significado espiritual
Aunque la Basílica de la Sagrada Familia es ahora el edificio más alto de Barcelona, su altura fue calculada meticulosamente por Gaudí para que no superara la montaña de Montjuïc.
“El trabajo humano no puede exceder de lo Divino, por lo que la Sagrada Familia tendrá 170 metros de altura, 3 metros menos que la montaña de Montjuïc”. – Antonio Gaudí
Este respeto por el entorno natural y la jerarquía divina es lo que define el skyline de la ciudad: una obra humana imponente que se detiene justo por debajo de la creación natural.
Los desafíos de un “edificio vivo”
Desde que la construcción comenzó en 1882, el templo ha sido testigo de innumerables contratiempos. Las obras se detuvieron durante la guerra civil española y, más recientemente, la pandemia de COVID-19 obligó a frenar el ritmo, poniendo fin al sueño de terminar la obra para el año 2026, centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
Actualmente, la construcción se financia principalmente a través de la venta de entradas a millones de visitantes anuales, por lo que cualquier contratiempo global puede afectar los plazos. Aunque algunos arquitectos apuntan a que el fin total podría llegar entre 2030 y 2034, la Junta Constructora se muestra cautelosa al fijar una fecha definitiva.


Un legado que trasciende el tiempo
La instalación de la cruz de la Sagrada Familia demuestra que, a pesar de los siglos y los obstáculos, la visión de Gaudí sigue viva, conectando con el mundo de hoy a través de la tecnología y la fe. Y es que, más allá del récord mundial de altura, la Basílica es testimonio del genio creativo del modernismo catalán.
Barcelona tiene ahora una nueva estrella en su firmamento arquitectónico que invita, en palabras inscritas en la propia cruz, a la paz y la concordia: “Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus”.
Fuentes: AFP, Basílica de la Sagrada Familia.
Imágenes: EFE, Europa Press, Getty Images.


