El “Retablo de Colonna” de Rafael es una de las obras más ambiciosas de su carrera temprana. Su historia comienza a principios del siglo XVI, cuando las monjas de Sant’Antonio encargaron su primer retablo a Raffaello Sanzio, un joven artista prácticamente desconocido.
Y, tras siglos de dispersión de sus piezas, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met) ha logrado reunir el retablo al completo para su exposición “Rafael: Poesía Sublime”, la cual mostrará 237 obras del artista del 29 de marzo al 28 de junio de 2026.

Algunas de las piezas del retablo rara vez se han visto fuera de sus museos
Por primera vez, se podrán contemplar todos los paneles del “Retablo de Colonna” desde que fue desensamblado en la década de 1660:
- El panel principal presenta a la Virgen María sosteniendo al Niño Jesús en su regazo, mientras son observados por un joven Juan el Bautista y rodeados por cuatro santos.
- En la parte superior, la luneta muestra a Dios flanqueado por ángeles con túnicas de colores vibrantes.
- La base, conocida como predela, consistía originalmente de cinco paneles más pequeños que representaban escenas del sufrimiento de Cristo y diversas figuras de santos. En estas tablas, ya se aprecian los colores saturados y el intercambio de miradas tiernas que se convertirían en el sello distintivo del estilo maduro de Rafael.
Piezas dispersas alrededor del mundo
A pesar de su valor devocional, el destino del retablo cambió drásticamente tras la muerte del artista. Las monjas mendicantes comenzaron a vender la obra pieza por pieza en un mercado del arte.
Los paneles del “Retablo de Colonna” de Rafael viajaron por todo el mundo, terminando en diversas colecciones privadas y museos:
- El panel principal y la luneta fueron adquiridos por J. Pierpont Morgan, cuyo hijo los donó al Met en el siglo XX.
- Otros fragmentos de la predela se dispersaron entre la National Gallery y la Dulwich Picture Gallery de Londres.
- El panel de “El llanto sobre Cristo muerto” se conserva en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston.
Para Carmen C. Bambach, conservadora del Met, reunir todas las piezas del retablo por primera vez ha permitido recuperar su impacto visual original.

Análisis técnico en preparación para la exposición
Tradicionalmente, se creía que las predelas renacentistas se pintaban en una sola tabla larga que luego era cortada por los marchantes. Sin embargo, el examen de un boceto preliminar en el panel de Boston reveló una figura dibujada de lado, arrojando una nueva luz sobre el proceso creativo de Rafael:
El joven artista pintó cada panel como una pieza independiente desde el principio, una decisión técnica que refuerza la idea de que estaba experimentando y construyendo el conjunto con una intención específica y un orden exacto.
Además, para evitar que los cambios de humedad provocaran deformaciones en la madera de los paneles o grietas en la pintura al óleo, el equipo de conservadores del Met diseñaron vitrinas especiales con sellado constante y un registrador de datos que monitorea la temperatura y la humedad relativa en todo momento, permitiendo asegurar la estabilidad de las obras.
El “Retablo de Colonna” es una ventana al nacimiento de un genio
El “Retablo de Colonna” de Rafael representa el inicio de una carrera prodigiosa que cambió la historia para siempre. En él vemos a un artista joven y ambicioso que ya dominaba la perspectiva y la geometría, y que poseía una profunda base en la cultura de las matemáticas:
Detalles como las mejillas redondeadas de la Virgen y la intimidad de las miradas místicas entre los personajes son signos tempranos del maestro que marcaría de forma inalterable el curso del arte occidental.
Fuentes: EFE, Met
Imágenes: Richard Barnes, Met, WCommons


